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El hígado graso es una enfermedad silenciosa. De acuerdo a los últimos datos, una de cada cuatro personas lo padece y en la mayoría de los casos lo desconocen. Si bien puede ser mantenido en el tiempo de forma estable y sin síntomas, existen casos en los que puede evolucionar y generar complicaciones. Las causas del hígado graso no son del todo claras pero se lo vinculó al estilo de vida y condición física del individuo.
¿Qué entendemos por hígado graso? El hígado es el órgano interno más grande del cuerpo y su función es vital para el organismo: elimina sustancias toxicas, ayuda a la digestión de los alimentos e interviene en la síntesis de proteínas. Hígado graso se trata de un término general que incluye a un conjunto de patologías o afecciones que, tal como lo dice el nombre, tienen como principal característica el exceso de grasa almacenada en las células del hígado. Se considera hígado graso cuando este acumula más del 5% de grasa en su tejido.
Existen maneras de manifestarse. Por un lado está la esteatosis simple donde no hay daño hepático ni inflamación, apenas puede sentirse dolor por el agrandamiento del órgano. Por otro lado está la esteatosis no alcohólica en la que el hígado se inflama y puede desarrollar una fibrosis.
Si bien el hígado graso se relaciona con el estilo de vida de la persona y tiene un perfil multicausal los principales factores de riesgo son varios:

Una esteatosis simple (sin lesión del hígado pero con inflamación) es reversible y esto se logra fundamentalmente con la mejora de ciertos aspectos del estilo de vida. Se aconseja bajar de peso siguiendo una dieta saludable y balanceada así como también fomentar la actividad física (realizar ejercicio de tres a cuatro veces por semana durante 45 minutos). De esta manera se combate la obesidad y se evita la acumulación de grasa.
Se recomienda seguir una dieta del estilo mediterráneo porque cuenta con antioxidantes, fibra (que aporta el consumo de frutas, verduras, legumbres, semillas), cereales integrales, omega 3 y es baja en azúcares. Es importante evitar el consumo de alcohol y de bebidas azucaradas. No se trata de abandonar la ingesta de grasa sino de controlar la cantidad de energía que se ingiere y a través de qué alimentos proviene.
Si te interesa acercarte a este estilo de alimentación podés tomar nota a los siguientes seis pasos:
Ensalada de garbanzos
Ingredientes:
Procedimiento:
Tortilla express de atún
Ingredientes:
Procedimiento:
Untable de palta
Ingredientes:
Procedimiento:
Batido de arándanos
Ingredientes:
Procedimiento:
Por Lorena Balerio; nutricionista.




