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La versatilidad es la cualidad de adaptarse fácil y rápidamente a diversas funciones, situaciones o entornos. Newman es versátil. Quedó demostrado frente a Alumni, en uno de los partidos estelares de la quinta fecha del Top 14 de URBA. Gracias a esa capacidad de acomodarse a las circunstancias coyunturales y sobreponerse a los obstáculos, el campeón venció por 32-30 en un duelo de titanes que tuvo todo: buen juego, tensión, tries como para galerías de arte y un desenlace pleno de suspenso y drama. Y se adjudicó un triunfo clave, de acuerdo con la consideración de Gonzalo Gutiérrez Taboada.
En un partido de momentos, Alumni empezó mejor. Más concentrado, más resolutivo, con los forwards marcando la cancha. Mientras tanto, Newman intentaba reorganizarse, acomodar las piezas, luego de sufrir, a los tres minutos de juego, dos bajas sensibles por un golpe: el segunda línea Francisco Lascombes y el ala Mateo Montoya, reemplazados por Marcos Garibaldi y Bautista Bonasso, de destacable labor. “Es tremendo... Los chicos que vienen atrás aparecen con todo. Eso se procura en los planteles: que los de atrás vengan con hambre. Eleva la vara”, comentó para LA NACION Tomás Keena, baluarte del equipo ganador.
No le sobró nada al campeón frente a un adversario de características parecidas, por la tenacidad de sus delanteros y el alto poder de definición de sus centros y wings. Siempre corrió desde atrás y en el segundo tiempo logró pasar al frente.
Try de un lado por try del otro, penal por penal... El trayecto apretado anunciaba un final de bandera verde. Y fue de bandera bordó. La diferencia entre ambos resultó de apenas detalles, como se suele decir en estos tiempos. Sólo unos centímetros de justeza en el último intento de conversión de Bautista Canzani, el especialista del local, para dejar en 32-32 el marcador a falta de casi diez minutos.
“Sufrimos más de la cuenta”, reconoció ‘Scooby’ Gutiérrez Taboada. “Terminamos mirando un poco la hora y colgados del travesaño”, se sinceró el hombre que vio el cierre del encuentro desde fuera, por una tarjeta amarilla. Eso, en una instancia crucial del match, fue otro obstáculo por salvar por parte del campeón. “Era un quiebre largo y él [por Gutiérrez Taboada] mata el juego”, explicó Pablo Deluca (h.), el referí del encuentro, a Joaquín De la Vega, el capitán del Cardenal.
El buen inicio de Alumni y la remontada de Newman bastaron como argumentos para justificar que ninguno de los dos debía caer en Manuel Alberti. A pesar de la tensión y del aire a test-match que se respiraba, los dos intentaron jugar y elaboraron muy interesantes movimientos, tanto con los backs como con los delanteros. Santiago Neyra, Santiago Alduncín, Juan Patricio Anderson y Máximo Lamelas (ingresó en el segundo tiempo) llegaron al in-goal por dentro en lucidas maniobras colectivas, en tanto que Justo Ortiz Basualdo y Carlos Vela anotaron los más lindos tries por fuera, junto a una bandera.
Y llegó la última jugada. Se detuvieron los corazones de los espectadores. Los jugadores de Alumni eran quince y empujaban para llegar al try, y los de Newman, catorce, hacían fuerza para frenar el alud blanco y colorado. Protagonistas sobre el césped echando el resto, y aficionados sobre las tribunas dejando la garganta con estruendosos cantos de aliento para animar en ese tramo decisivo. Se trataba de la última bola de la tarde.
Canzani buscaba el touch para ganar la pelota en la altura y armar el maul de la victoria. Sin embargo, la acción se desvaneció, y el sueño de ganar el partido, también. Bautista Bonasso saltó y atrapó el lanzamiento aéreo, la acción siguió y sus compañeros, prestos y arrojados, generaron la infracción que le bajaría la cortina a la contienda. Deluca giró y con el brazo izquierdo extendido señaló el centro de la cancha mientras hacía sonar su silbato.
Con la serenidad que caracteriza cada uno de sus actos, repartiendo autógrafos y regalando pedazos de la venda que habitualmente le cubre el antebrazo izquierdo, Gutiérrez Taboada reflexionó para LA NACION: “Uno de mis miedos era que nos relajáramos tras conseguir un objetivo tan buscado, el campeonato. Pero el equipo no se relajó. Este presente revalida todo lo que venimos haciendo. Estamos construyendo algo más importante que un campeonato. Seguimos creciendo como club”.
Enfrente había desazón por la caída, pero también seguridad en cuanto al camino elegido para competir. Ignacio Cubilla, otro gran valor del encuentro, no dejó dudas: “Somos un equipo que propone, y como todo equipo que propone, cometemos errores. Hay que mejorar, claro, pero tenemos que continuar por este camino”, enfatizó.
Alumni y Newman, atacando y defendiendo, ofrecieron un partidazo, definido –como se dice ahora– por detalles.


