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“Tenés una conmoción cerebral y algunas costillas fracturadas. No podés seguir y quedarás en observación. Lo lamento, Torstein”.
Quedó confundido y con mucha bronca al escuchar la palabra de uno de los médicos que lo asistieron. El noruego Torstein Traeen, con una década de participación en el ciclismo profesional, había soñado con llegar a su cumpleaños N° 31, el 16 del actual, como uno de los animadores de la prueba ciclística más importante del mundo: el Tour de Francia. Es que, durante dos etapas, se dio el gusto de vestir el maillot amarillo, aventajando nada menos que al esloveno Tadej Pogacar, cuádruple campeón de la competencia y el mejor exponente de la disciplina. Pero una inesperada caída producida este jueves durante la sexta etapa, al tocarse con un compañero en la curva del descenso de Tourmalet, lo sacó de la punta y lo llevó prácticamente a abandonar la carrera. ¡No lo podía creer!

Traeen escuchó con resignación las indicaciones de los médicos y las decisiones del equipo Uno-X Mobility. Justo él, un guerrero en todo sentido. Porque hay ciclistas que construyen su carrera a fuerza de victorias y otros en base a resistencia. Torstein pertenece a esa segunda categoría. Es un escalador de perfil bajo que aprendió a sobrevivir antes que a ganar. Y quizá por eso, cuando el Tour de Francia 2026 lo vio enfundarse el maillot amarillo durante dos etapas, el pelotón entero entendió que estaba presenciando una de esas historias que hacen grande al deporte.
Porque cuatro años antes, Traeen no sabía si volvería a correr. Entonces, esa camiseta amarilla era mucho más que un liderazgo deportivo: era la recompensa de una batalla que había comenzado lejos de las carreteras francesas.
En abril de 2022, después del Tour de los Alpes, Traeen recibió una llamada que lo dejó helado. Le comunicaban que un control antidopaje había detectado valores anormales de la hormona hCG, que en los hombres puede administrarse bajo supervisión médica para estimular la producción de testosterona y la formación de espermatozoides.
En cualquier otro contexto, aquello habría despertado sospechas de dopaje. Sin embargo, los médicos comprendieron enseguida que aquella hormona podía esconder otra realidad mucho más grave. Los estudios posteriores confirmaron un cáncer de testículo. Paradójicamente, el examen diseñado para descubrir tramposos terminó salvándole la vida.

“Si no hubiera sido por ese control, probablemente no habría ido al médico hasta varios meses después. Ese control me salvó la vida”, reconocería tiempo más tarde el propio ciclista.
La detección fue tan temprana que los especialistas pudieron intervenir de inmediato. En mayo de ese año fue operado para extirpar el tumor y uno de sus testículos. Pocas semanas después, cuando recibió el alta médica, escribió una frase que resumía su personalidad: “Tengo 99 problemas, pero el cáncer ya no es uno de ellos.”
Muchos deportistas necesitan meses para recuperar la confianza después de un cáncer. Traeen apenas esperó lo indispensable. Volvió a entrenarse, regresó a competir ese mismo año y rápidamente recuperó el nivel que había mostrado antes de la enfermedad. Su recuperación fue tan completa que volvió a destacarse en carreras por etapas y confirmó que seguía siendo uno de los mejores escaladores noruegos.
Si alguien necesitaba otra prueba de su fortaleza mental, llegó un año más tarde. En su primer Tour de Francia, en 2023, sufrió una fuerte caída durante la etapa inaugural en Bilbao. Los estudios revelaron una fractura en un codo. Muchos habrían abandonado. Él decidió continuar.

Pedaleó durante tres semanas soportando el dolor hasta completar la carrera en París, terminando 95º en la clasificación general, una muestra más de la enorme capacidad de sacrificio que siempre lo caracterizó. El premio a una vida de paciencia
Durante años, Traeen fue un gregario silencioso. Creció prácticamente dentro del proyecto noruego Uno-X, donde pasó gran parte de su carrera antes de un breve paso por Bahrain Victorious. Allí consiguió su primera victoria profesional, en el Tour de Suiza 2024, antes de regresar a la estructura que lo había formado. También vivió otro momento inolvidable al vestir el maillot rojo durante cuatro etapas de la Vuelta a España 2025, experiencia que terminaría siendo un anticipo de lo que vendría en Francia.

La cuarta etapa del Tour 2026 parecía destinada a un simple trámite para los favoritos. Pero Traeen encontró la escapada adecuada. Era el mejor ubicado en la clasificación entre los fugados y, cuando cruzó la meta en Foix, el sueño se hizo realidad. Se convirtió en líder del Tour de Francia. Su equipo, Uno-X Mobility, celebró un momento histórico: era la primera vez que la formación escandinava veía a uno de sus corredores vestido con el maillot amarillo de la carrera más importante del mundo.
Fanático de Erling Haaland y de Martin Odegaard, Traeen está siguiendo atentamente el Mundial, palpitando lo que será el gran duelo por los cuartos de final de este sábado entre Noruega e Inglaterra. Cuando le preguntaron si había imitado a los hinchas con la clásica remada vikinga, sólo sonrió. Eso sí celebró largamente la gran victoria sobre Brasil y se sentía muy feliz por el liderazgo en el Tour.
Pero Tadej Pogacar recuperó la punta de la carrera en la montaña en virtud del accidente de Traeen. El final, de alguna manera, fue cruel, pero no borró el significado de aquella conquista. transitoria Porque, para Torstein Traeen el verdadero triunfo había ocurrido mucho antes: el día en que un control antidopaje, en lugar de condenarlo, le dio una segunda oportunidad para vivir.
