<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/" version="2.0" xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/"><channel><title><![CDATA[LA NACION - Mente]]></title><category><![CDATA[Mente]]></category><link>https://www.lanacion.com.ar</link><atom:link href="https://www.lanacion.com.ar/arc/outboundfeeds/rss/category/salud/mente/" rel="self" type="application/rss+xml"/><description><![CDATA[LA NACION - Mente News Feed]]></description><lastBuildDate>Fri, 10 Jul 2026 14:09:08 +0000</lastBuildDate><language>es</language><ttl>1</ttl><sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod><sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency><item><title><![CDATA[Relaciones tóxicas: cómo reconocer las señales y superar el daño emocional]]></title><link>https://www.lanacion.com.ar/salud/mente/relaciones-toxicas-como-reconocer-las-senales-y-superar-el-dano-emocional-nid05072026/</link><guid isPermaLink="true">https://www.lanacion.com.ar/salud/mente/relaciones-toxicas-como-reconocer-las-senales-y-superar-el-dano-emocional-nid05072026/</guid><dc:creator><![CDATA[Sol Valls]]></dc:creator><description>Los vínculos marcados por el control y la incertidumbre tienen consecuencias en el sistema nervioso, generan estrés crónico y afectan la atención y la autoestima; especialistas explican por qué es tan difícil salir</description><pubDate>Thu, 09 Jul 2026 23:49:42 +0000</pubDate><category><![CDATA[Mente]]></category><content:encoded><![CDATA[<p>En <i>Who’s afraid of Virginia Woolf</i> George y Martha se destruyen en voz alta durante toda una noche. En <i>Cumbres Borrascosas</i>, el daño es más largo y frío, con un Heathcliff que devuelve con crueldad calculada todo lo que alguna vez sufrió en una espiral que dura generaciones. En <i>Big Little Lies</i> el <a href="https://www.lanacion.com.ar/salud/9-senales-para-detectar-que-tu-amigo-es-toxico-y-como-alejarte-sin-confrontarlo-nid12022026/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.lanacion.com.ar/salud/9-senales-para-detectar-que-tu-amigo-es-toxico-y-como-alejarte-sin-confrontarlo-nid12022026/">daño </a>convive con la apariencia de una<a href="https://www.lanacion.com.ar/salud/mente/que-es-el-honeymoon-effect-o-efecto-luna-de-miel-la-ciencia-detras-de-esa-etapa-en-la-que-todo-nid24032026/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.lanacion.com.ar/salud/mente/que-es-el-honeymoon-effect-o-efecto-luna-de-miel-la-ciencia-detras-de-esa-etapa-en-la-que-todo-nid24032026/"> vida perfecta</a> entre Celeste y Perry. En <i>Tell Me Lies</i>, Stephen DeMarco manipula, seduce, extorsiona y abandona con una precisión que la serie retrata con incomodidad deliberada. El arte supo retratar el vínculo tóxico de varias maneras y con distintos personajes. Sin embargo, casi siempre desde afuera: mostrando el drama, el grito, la ruptura, el adiós. Lo que rara vez se narra es lo que ocurre desde adentro. En la mente. En el cerebro. En el cuerpo.<b> Las secuelas de un estrés sostenido durante meses, años e incluso décadas. </b></p><p><a href="https://www.lanacion.com.ar/salud/mente/antoni-bolinches-psicologo-el-hombre-protagonista-y-la-mujer-subordinada-es-un-paradigma-muerto-nid30062026/">Antoni Bolinches. “El hombre protagonista y la mujer subordinada es un paradigma muerto”</a></p><p>Según la evidencia científica acumulada, una <b>relación tóxica </b>no es solo un vínculo doloroso, sino<b> una fuente de </b><a href="https://www.lanacion.com.ar/salud/mente/la-neurocientifica-canadiense-explica-que-ocurre-en-el-cerebro-cuando-el-estres-se-vuelve-cronico-nid02032026/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.lanacion.com.ar/salud/mente/la-neurocientifica-canadiense-explica-que-ocurre-en-el-cerebro-cuando-el-estres-se-vuelve-cronico-nid02032026/"><b>estrés crónico</b></a><b> con efectos medibles sobre la memoria, la atención, la autoestima y la capacidad de tomar decisiones.</b> Y sus consecuencias no siempre desaparecen cuando la relación termina. </p><p><b>No toda </b><a href="https://www.lanacion.com.ar/salud/mente/pueden-ser-amigos-un-hombre-y-una-mujer-la-ciencia-revela-la-verdad-sobre-esta-relacion-nid21042026/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.lanacion.com.ar/salud/mente/pueden-ser-amigos-un-hombre-y-una-mujer-la-ciencia-revela-la-verdad-sobre-esta-relacion-nid21042026/"><b>relación </b></a><b>difícil es tóxica.</b> El conflicto, la distancia emocional o los períodos de crisis forman parte de cualquier <a href="https://www.lanacion.com.ar/salud/mente/un-estudio-de-harvard-determino-que-la-relacion-entre-hermanos-tiene-efectos-en-la-salud-nid17042026/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.lanacion.com.ar/salud/mente/un-estudio-de-harvard-determino-que-la-relacion-entre-hermanos-tiene-efectos-en-la-salud-nid17042026/">vínculo</a>. Lo que distingue a una <a href="https://www.lanacion.com.ar/salud/mente/la-mentira-en-jaque-el-alto-costo-neurologico-de-no-decir-la-verdad-nid22022026/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.lanacion.com.ar/salud/mente/la-mentira-en-jaque-el-alto-costo-neurologico-de-no-decir-la-verdad-nid22022026/">relación dañina</a> es la presencia sostenida de dinámicas que erosionan la identidad de uno de sus miembros: m<b>anipulación, control, desvalorización sistemática, imprevisibilidad afectiva o invalidación emocional constante</b>. No siempre hay golpes. A veces no hay gritos. Pero sí hay una <b>asimetría de poder</b> que se instala y se normaliza con el tiempo. </p><img src="https://resizer.glanacion.com/resizer/v2/IT6FBO4QJ5GAHN7OMGBHWT7WZA.JPG?auth=636a3284a7dd459a7ba8b4a93ad706efaf6aaae35d6b72d83b554fd385f99ba8&smart=true&width=2500&height=1458" alt="Lo que distingue a una relación dañina es la presencia sostenida de dinámicas que erosionan la identidad de uno de sus miembros" height="1458" width="2500"/><p>“Las personas que están en este tipo de vínculos muchas veces son<b> anuladas emocionalmente o invalidadas en lo que sienten o perciben</b>”, dice Mercedes Conti Urabayen (M.N. 62814), psicóloga especialista en terapia cognitiva. “En algunos casos pueden experimentar formas de <b>disociación </b>como mecanismo de defensa para tolerar situaciones que resultan emocionalmente inaceptables”. La sensación que muchas personas reportan —“me sentía desconectada de mí misma”, “era como estar anestesiada”— tiene una explicación que va más allá de lo metafórico. </p><h1><b>El cerebro bajo amenaza constante</b> </h1><p>Cuando una persona vive en un estado de alerta sostenida —sin saber si la llegada de su pareja traerá cariño o un reclamo, si el silencio significa indiferencia o el comienzo de un conflicto— <b>su sistema nervioso responde como ante cualquier amenaza:</b> activa el eje hipotálamo-hipofisario-adrenal (HHA) y eleva los niveles de cortisol. </p><p>En dosis moderadas y por tiempo limitado, esa respuesta es adaptativa. Sostenida en el tiempo, es problemática. </p><p><a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC10706127/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC10706127/">Estudios </a>han comprobado que el <a href="https://www.lanacion.com.ar/salud/mente/la-neurocientifica-canadiense-explica-que-ocurre-en-el-cerebro-cuando-el-estres-se-vuelve-cronico-nid02032026/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.lanacion.com.ar/salud/mente/la-neurocientifica-canadiense-explica-que-ocurre-en-el-cerebro-cuando-el-estres-se-vuelve-cronico-nid02032026/"><b>estrés crónico</b></a> está íntimamente ligado a la desregulación del eje HHA y a una producción excesiva de cortisol, lo que puede tener <b>consecuencias sobre el sistema nervioso central,</b> entre ellas efectos sobre<b> regiones clave para la memoria y el estado de ánimo. </b></p><p>Una de esas regiones es el <b>hipocampo</b>, central para la formación y consolidación de recuerdos. La exposición prolongada a glucocorticoides como el cortisol se ha <a href="https://www.biorxiv.org/content/10.1101/2025.09.12.675570v1.full.pdf" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.biorxiv.org/content/10.1101/2025.09.12.675570v1.full.pdf">asociado </a>a <b>reducciones del volumen hipocampal y a efectos neurotóxicos sobre neuronas involucradas en el aprendizaje y la memoria</b>.</p><p>Otra es la <b>amígdala</b>, que procesa el <b>miedo </b>y las<b> respuestas emocionales</b>. Cuando el estrés es crónico, el hipocampo y la amígdala se ven adversamente afectados; reducciones estructurales en estas áreas se han observado tanto en animales expuestos a estrés social repetido como en humanos sometidos a estrés sostenido.</p><p>Alejandro Andersson, director del Instituto de Neurología Buenos Aires (INBA), subraya que estos cambios no son una metáfora clínica sino hallazgos verificables: “<b>Las relaciones tóxicas producen cambios estructurales y funcionales medibles en el cerebro</b>. El resultado es un cerebro en estado de alerta permanente, con deterioro de la memoria, dificultad para razonar con claridad, y una respuesta emocional hiperactivada que hace muy difícil evaluar la situación con objetividad”, dice.</p><p>Una tercera región comprometida es la <b>corteza prefrontal</b>, responsable del juicio, la planificación y la regulación emocional. El estrés crónico produce, según Andersson, “una retracción funcional —y con el tiempo estructural— de la corteza prefrontal, particularmente de la región ventromedial y dorsolateral”. Al mismo tiempo, la amígdala hiperactivada toma mayor control sobre la conducta. El efecto es preciso y brutal:<b> la persona pierde capacidad ejecutiva para evaluar su propia situación.</b> No es que “no quiera ver”. Es que el mismo mecanismo que genera el peligro debilita la herramienta neurológica que permitiría reconocerlo. Un círculo que se autorrefuerza.</p><p>“Al vivir en un estado de alerta constante, <b>puede producirse una mayor activación de sistemas cerebrales vinculados al procesamiento del miedo y la amenaza,</b> lo que se asocia con mayor tendencia a la ansiedad”, agrega Conti Urabayen. </p><img src="https://resizer.glanacion.com/resizer/v2/WLORQFCY5NDHZCX3WDENQOKJQI.JPG?auth=ce2d0be977cafb558d371d62ee667ef2ba8b521c9f8cddb22f0efa6136f8e45e&smart=true&width=2500&height=1874" alt="Lo que la ciencia describe como "estrés crónico relacional" tiene consecuencias concretas sobre la estructura y el funcionamiento del cerebro" height="1874" width="2500"/><p>El estrés también <b>distorsiona la </b><a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0006322324013854" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0006322324013854"><b>forma en que se codifican los recuerdos</b></a><b>.</b> Si bien el estrés puede potenciar la memoria de ciertos elementos de una experiencia, dificulta la integración contextual de esos recuerdos, resultando en <b>memorias fragmentadas</b>. La amígdala, hiperactivada, refuerza las memorias ligadas al miedo, mientras el hipocampo, inhibido, pierde capacidad de contextualización. </p><p>El impacto no es solo biológico. Es funcional y cotidiano. Una persona que pasa sus horas cavilando sobre el último conflicto o anticipando el próximo tiene una <b>capacidad atencional severamente reducida</b> para todo lo demás. </p><p>“Las emociones intensas impactan en los procesos cognitivos. <b>Cuando el estrés emocional es alto, la atención suele quedar capturada por la preocupación</b>”, dice la psicóloga. “Una persona que vive hostigada por su pareja puede pasar gran parte del día rumiando lo ocurrido o anticipando nuevos conflictos, por lo que su disponibilidad atencional claramente disminuye; la información a la que no se presta atención difícilmente se codifique y almacene en la memoria”, pondera.</p><p>A eso se suma el <b>control</b>, que en muchas relaciones tóxicas adopta formas concretas y tecnológicas. Mensajes constantes durante el horario laboral, la presión de responder de inmediato, la ansiedad ante un celular silenciado. “Incluso si se decide apagar el teléfono,<b> la preocupación por las posibles consecuencias sigue ocupando la mente y afectando el rendimiento</b>”, señala Conti Urabayen. </p><p><a href="https://www.lanacion.com.ar/salud/mente/pueden-ser-amigos-un-hombre-y-una-mujer-la-ciencia-revela-la-verdad-sobre-esta-relacion-nid21042026/">¿Pueden ser amigos un hombre y una mujer? La ciencia revela la verdad sobre esta relación</a></p><h1><b>La trampa de la incertidumbre afectiva</b> </h1><p>Uno de los mecanismos más dañinos —y menos visibles— de ciertos vínculos tóxicos es la <b>imprevisibilidad</b>: no saber nunca qué ánimo encontrará, si habrá ternura o distancia, aprobación o crítica. Esa oscilación no siempre es accidental, sino una manipulación calculada. </p><p>“<b>Estar en una relación con una persona que hoy te quiere y mañana no genera un desgaste mental muy grande</b>, dando lugar a dependencia emocional, necesidad constante de reconfirmación y la sensación de tener que hacer todo bien para asegurarse el cariño del otro”, describe Conti Urabayen. “Es una forma de vivir en estado de alerta y ansiedad persistente”. </p><p>Esa búsqueda incesante de validación no es capricho ni debilidad: es una <b>respuesta adaptativa ante un sistema de recompensas impredecible</b>. El cerebro se aferra más a lo que llega de forma irregular que a lo que se puede anticipar. Es el mismo mecanismo que explica la adicción a ciertas conductas. </p><img src="https://resizer.glanacion.com/resizer/v2/A77QGBIBDVFDRMDZNXJ5KNSKOM.JPG?auth=59fba04bf8dcae5a6c457ecc0be603f2f6e1e69a6bd9b6219f82462b31fe7aab&smart=true&width=2000&height=1334" alt="Uno de los mecanismos más dañinos de ciertos vínculos tóxicos es la imprevisibilidad: no saber nunca qué ánimo encontrará" height="1334" width="2000"/><p>Andersson confirma este mecanismo desde la neurociencia y lo precisa: “El refuerzo intermitente —la alternancia impredecible entre maltrato y afecto, entre castigo y recompensa— <b>es precisamente el esquema que más potentemente activa y desregula el sistema mesolímbico dopaminérgico</b>”. Es el mismo principio que hace adictivas las máquinas tragamonedas: la imprevisibilidad del refuerzo genera una sensibilización del núcleo accumbens y una búsqueda compulsiva del estímulo, incluso cuando ese estímulo es dañino. </p><p>En términos neurobiológicos, agrega el especialista, estar en un vínculo con refuerzo intermitente “produce cambios en la expresión de receptores dopaminérgicos D1 y D2 comparables a los observados en adicciones a sustancias”. Esto explica por qué <b>salir no es una decisión voluntaria simple: implica atravesar algo funcionalmente equivalente a una abstinencia.</b></p><p>Un <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC9527357/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC9527357/">estudio </a>de Adelle Forth y colaboradores de la Universidad de Carleton de Canadá, publicado en 2021 en el <i>International Journal of Offender Therapy and Comparative Criminology</i> y disponible en PubMed Central, examinó las consecuencias sobre la salud mental y física de 457 personas que habían sido parejas íntimas de individuos con rasgos psicopáticos. Las víctimas reportaron una <b>amplia gama de consecuencias negativas: emocionales, biológicas, conductuales, cognitivas e interpersonales. </b>La gravedad de los rasgos psicopáticos y el uso de estrategias de afrontamiento desadaptativas se asociaron significativamente con mayor severidad de síntomas de TEPT (Trastorno de Estrés Postraumático) y depresión. </p><p>No se trata de un fenómeno exclusivo de los vínculos con personas con psicopatía. Décadas de <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC3009625/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC3009625/">estudios </a>transversales, prospectivos y retrospectivos demuestran consistentemente que <b>vivir con una pareja íntima violenta o controladora es un contribuyente significativo a peores resultados de salud mental,</b> siendo las secuelas más prevalentes la depresión, la ansiedad y el trastorno de estrés postraumático. </p><p>A su vez, una <a href="https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0248620" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0248620">investigación </a>longitudinal de cinco años de Julia Richter y Christine Finn, publicada en <i>PLOS ONE</i> en 2021 con una muestra de más de 1.000 parejas, encontró que existe un vínculo recíproco entre autoestima y conflicto percibido en la relación romántica: <b>el conflicto sostenido y los estilos disfuncionales de interacción se asocian con caídas en la autoestima a lo largo del tiempo</b>. </p><h1>Las secuelas del después</h1><p>Uno de los aspectos más subestimados del daño que produce una relación tóxica es su persistencia. <b>Muchas personas que logran salir de ese vínculo esperan que, con la distancia, todo se acomode. A veces no es tan sencillo. </b></p><p>“Aun habiendo logrado terminar la relación, los efectos suelen ser duraderos”, advierte Conti Urabayen. “<b>Con frecuencia se observa una disminución de la autoconfianza y miedo a volver a caer en una relación similar</b>; queda una sensación de fragilidad y de escasez de recursos para afrontar una nueva relación. Al tratar de conocer a alguien nuevo suele aparecer una ansiedad latente, la preocupación de volver a pasar por lo mismo”. </p><img src="https://resizer.glanacion.com/resizer/v2/VDGOSFTXOVBBPKOM5LLGJPUO74.JPG?auth=0124cbe3dc65b8a4cfd7029d7018ca65cf18e9356837d527610269a2a1268c88&smart=true&width=2500&height=1666" alt="Los efectos de una relación tóxica sobre la memoria, la atención y la autoestima pueden persistir mucho después de que el vínculo termina
" height="1666" width="2500"/><p>Las secuelas más persistentes, según la especialista, son la<b> falta de autoconfianza, la sensación de vulnerabilidad y la dificultad para volver a confiar en otra persona</b>. No es paranoia. Es una respuesta aprendida ante un entorno que fue sistemáticamente impredecible o dañino. </p><p>Andersson añade una capa biológica a esta persistencia. Al salir del vínculo, explica, muchas personas experimentan lo que describe como “un<b> síndrome de abstinencia neurobiológica:</b> ansiedad, insomnio, búsqueda compulsiva de la persona que causó daño, incluso cuando hay conciencia plena del daño recibido”. Y aclara que esto no es debilidad ni contradicción psicológica: es la biología del sistema de recompensa desregulado.</p><p>La amígdala, además, no vuelve fácilmente a su estado previo. Tiende a quedar con un umbral de activación más bajo: se “sensibiliza”. Eso explica, según el neurólogo, por qué muchas personas que salieron de vínculos tóxicos “siguen reaccionando con respuestas de amenaza desproporcionadas ante estímulos menores, incluso años después. <b>No es exageración: es una amígdala recalibrada hacia la hipervigilancia</b>”.</p><p>El hipocampo, en cambio, ofrece un panorama más alentador, siendo una de las pocas regiones del cerebro adulto con capacidad neurogénica real —puede generar nuevas neuronas—, y estudios en humanos y modelos animales muestran recuperación volumétrica parcial cuando cesa el estrés crónico, especialmente con ejercicio aeróbico, sueño reparador y entornos seguros. Sin embargo, advierte Andersson, si el estrés fue muy prolongado o se inició en etapas críticas del desarrollo,<b> parte de la pérdida puede ser permanente o muy difícil de revertir por completo.</b></p><h2>¿Por qué es tan difícil salir? </h2><p>Parte de la respuesta está en la propia <b>neurobiología del apego</b>. Otra parte, en la<b> erosión progresiva de los recursos internos que permitirían a alguien reconocer el daño y tomar distancia</b>. </p><p>Cuando la autoestima ha sido minada durante meses o años, la salida casi nunca es una decisión repentina. “<b>Una de las secuelas más frecuentes de este tipo de vínculos es que la persona deja de confiar en su propia percepción"</b>, advierte Carolina Ricciuti (M.N. 41.492), psicóloga especializada en abuso emocional narcisista y trauma relacional. “Se empieza a dudar de lo que se siente, de lo que se recuerda, de lo que percibe. Muchas veces, porque durante mucho tiempo le hicieron creer que exageraba, confundía las cosas o era demasiado sensible”. </p><p>Las relaciones tóxicas se sostienen, en parte, sobre<b> creencias desadaptativas</b> vinculadas a la <b>convicción de que los vínculos interpersonales son inestables e inseguros</b> y que exponen a la <b>humillación </b>y al <b>daño</b>. En <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC12837563/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC12837563/">mujeres</a>, los <b>sentimientos de culpa y vergüenza </b>son factores que contribuyen a permanecer en relaciones con consecuencias psicológicas traumáticas. </p><p>La buena noticia es que <b>el daño no es irreversible</b>. </p><p>El uso de <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC9527357/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC9527357/">estrategias de afrontamiento adaptativas</a> se relacionó con menor nivel de depresión en las personas que habían atravesado vínculos con rasgos psicopáticos, lo que sugiere que la forma de procesar la experiencia tiene un peso real en la recuperación. </p><img src="https://resizer.glanacion.com/resizer/v2/F5FZZENLWBFOHHLOW54OGEUESA.jpg?auth=ac8c633663765348bbeab7ac1f2bd3dabacc91ca8e4a88e005da3322e2ca210d&smart=true&width=6000&height=4000" alt="La evidencia clínica señala que el acompañamiento psicoterapéutico y la posibilidad de procesar lo vivido en un contexto de seguridad es central en estos proceso" height="4000" width="6000"/><p>Si bien no hay una línea de tiempo universal para recuperarse, <b>entender que la confusión, la ansiedad y la desconfianza no eran debilidades sino respuestas a un entorno genuinamente dañino</b> suele ser, para muchas personas, el primer paso. En este sentido, Ricciuti menciona algunas <b>herramientas </b>que pueden ayudar en los procesos de recuperación:</p><ul><li><b>Escribir lo vivido y registrar emociones y sensaciones corporales, </b>explica la psicóloga, ayuda a validar la propia experiencia. Plasmar en palabras lo sucedido y sentido, sin minimizarlo ni racionalizarlo, permite recuperar una conexión con la percepción interna que muchas veces quedó silenciada dentro de la relación.</li><li>Hacer <b>terapia orientada al trauma</b> también puede ser efectivo, plantea la experta. La evidencia clínica señala que el acompañamiento psicoterapéutico y la posibilidad de procesar lo vivido en un contexto de seguridad es central en estos procesos.</li><li>Practicar <b>técnicas de regulación emocional </b>como<b> </b><i>mindfulness </i>ayuda a recuperar el contacto con el momento presente. Aprender a habitar la calma sin interpretarla como amenaza es, en sí mismo, un proceso que requiere práctica y tiempo.</li><li>Tener un <b>entorno sólido y positivo es clave. </b>“La presencia emocional, la escucha sin juicio y el respeto por los tiempos del otro son, para un sistema nervioso que estuvo mucho tiempo en alerta, profundamente reparadores”, dice Ricciuti, y aclara que acompañar no significa decirle al otro qué tiene que hacer ni resolverle la vida, sino estar, escuchar y sostener.</li></ul><p>Más allá de las técnicas, reconoce la especialista en trauma relacional, lo fundamental es <b>reaprender a escucharse</b>. “Volver a darle valor a lo que el cuerpo siente y a las señales emocionales que durante tanto tiempo fueron ignoradas o invalidadas”. </p><h1>Señales de recuperación</h1><p>Cuando se trata de medir el progreso, las primeras señales de recuperación no siempre aparecen donde se esperaría. </p><p>“Muchas veces se ven primero en el cuerpo y no tanto a nivel racional”, sostiene Ricciuti. Después de mucho tiempo viviendo en estrés, tensión o confusión emocional, el sistema nervioso empieza, lentamente, a salir del modo supervivencia. Según la especialista, eso se nota en señales concretas:</p><ul><li><b>Baja la ansiedad constante.</b> La persona puede relajarse sin sentir que algo malo está por pasar, duerme mejor y recupera pequeños momentos de calma.</li><li><b>Vuelve la claridad cognitiva.</b> Concentrarse se vuelve más fácil; hay más energía y desaparece la necesidad de revisar cada palabra dicha por miedo al conflicto.</li><li><b>La persona empieza a volver a sí misma. </b>Recupera deseos, intereses, proyectos y vínculos que había dejado de lado, así como aspectos de su personalidad que habían quedado “apagados”.</li><li><b>Aparece la capacidad de poner límites con menos culpa </b>y, con ella, la de dejar de justificar lo injustificable.</li></ul><p>Lo que la neurociencia y la clínica muestran, en definitiva, es que <b>el cuerpo no miente. </b>Que la confusión, el agotamiento y la dificultad para salir no son señales de fragilidad, sino de un sistema nervioso haciendo exactamente lo que debe: adaptarse para sobrevivir. <b>El siguiente paso, más lento y difícil, es aprender que ya no hace falta</b>.</p><img src="https://resizer.glanacion.com/resizer/v2/UI2HHJ6QCBDQRHPMN4W5RKIDDE.jpg?auth=9ac990733ddaee39c54b796d8dd34eb8dbd84e730d2705bbdf9cf0bf5aa52259&smart=true&width=3500&height=2334" alt="La presencia emocional, la escucha sin juicio y el respeto por los tiempos del otro son profundamente reparadores" height="2334" width="3500"/>]]></content:encoded><media:content url="https://resizer.glanacion.com/resizer/v2/COYF5V4HWBGSXIPELX4MYTABSE.jpg?auth=72bebe610f8793247b57438591e324f8080e992cc56259eca0339a5433d3afa0&amp;smart=true&amp;width=2000&amp;height=1493" type="image/jpeg" height="1493" width="2000"><media:description type="plain"><![CDATA[Aunque no hay una línea de tiempo universal para recuperarse, entender que la confusión, la ansiedad y la desconfianza no eran debilidades sino respuestas a un entorno genuinamente dañino suele ser el primer paso]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">fotoilustración IA</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[La psicología explica la resiliencia de los nacidos en los años 60 y 70 por crecer en una realidad marcada por la exigencia y la libertad]]></title><link>https://www.lanacion.com.ar/salud/mente/la-psicologia-explica-la-resiliencia-de-los-nacidos-en-los-anos-60-y-70-por-crecer-en-una-realidad-nid06072026/</link><guid isPermaLink="true">https://www.lanacion.com.ar/salud/mente/la-psicologia-explica-la-resiliencia-de-los-nacidos-en-los-anos-60-y-70-por-crecer-en-una-realidad-nid06072026/</guid><description>Expertos analizan cómo la crianza basada en la disciplina y la autonomía obligatoria de hace décadas forjó una capacidad de adaptación única</description><pubDate>Thu, 09 Jul 2026 23:32:00 +0000</pubDate><category><![CDATA[Mente]]></category><content:encoded><![CDATA[<p>Para ese entonces los <a href="https://www.lanacion.com.ar/salud/crianza-el-camino-para-que-los-chicos-desarrollen-un-yo-fuerte-nid01062026/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.lanacion.com.ar/salud/crianza-el-camino-para-que-los-chicos-desarrollen-un-yo-fuerte-nid01062026/">niños </a>no contaban con teléfonos celulares, computadoras, redes sociales ni videojuegos. <b>Debían ser ingeniosos para entretenerse, despertar su creatividad y criarse bajo un modelo de crianza que dista de los actuales.</b></p><p>De hecho, los académicos observan que<b> los adultos que crecieron en las décadas de 1960 y 1970 parecen contar con un tipo de fortaleza psicológica o resiliencia</b> que carece en generaciones más jóvenes. </p><p>Estudios en psicología como los titulados <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0190740912003337?utm_source=chatgpt.com" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0190740912003337?utm_source=chatgpt.com">“Resiliencia en niños y jóvenes: una revisión”</a> o <a href="https://link.springer.com/article/10.1186/1477-7525-12-95" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://link.springer.com/article/10.1186/1477-7525-12-95">“La relación entre el comportamiento de crianza parental y la resiliencia, así como los síntomas psicológicos en una muestra representativa”</a> ponen de manifiesto que la resiliencia suele desarrollarse cuando las personas enfrentan desafíos reales, adquieren autonomía y aprenden a resolver problemas desde edades tempranas. <b>Estas características, coinciden los académicos, estuvieron más presentes en los contextos de crianza de quienes crecieron durante las décadas de 1960 y 1970</b> que en la crianza de los niños actuales.</p><p><a href="https://www.lanacion.com.ar/salud/mente/que-significa-que-una-persona-hable-duro-segun-la-psicologia-nid06072026/">Qué significa que una persona hable duro, según la psicología</a></p><p>Cabe destacar que, para ese entonces, un gran número de madres se incorporaron al mercado laboral, las opciones de cuidado infantil fuera del hogar eran limitadas y las tasas de divorcio aumentaban, lo que dejó a toda una generación con una cantidad inusual de tiempo sin supervisión. </p><p>Otros estudios longitudinales como el Berkeley Guidance Study y el Oakland Growth Study, analizados por el sociólogo estadounidense Glen H. Elder, mostraron que las dificultades económicas en la infancia no tenían efectos uniformes. <b>En contextos familiares estables, asumir responsabilidades desde edades tempranas podía favorecer el desarrollo de autonomía, libertad, sentido de competencia y resiliencia en la vida adulta</b>, mientras que en hogares con alta conflictividad predominaban consecuencias más negativas.</p><img src="https://resizer.glanacion.com/resizer/v2/VHTRP3US2JHTXJ6UJSBKUSQ5MY.jpg?auth=ba64b6d68c165ed26ce5b72c744e2acf738cb8503e1f78864ed06a8350a0c516&smart=true&width=2225&height=1635" alt="Niños y sus madres en la década del 60" height="1635" width="2225"/><p>Aquel contexto forjó un<a href="https://www.lanacion.com.ar/salud/tiene-52-anos-no-podia-respirar-y-hoy-comparte-su-historia-de-resiliencia-con-final-feliz-nid19042026/" rel="" title="https://www.lanacion.com.ar/salud/tiene-52-anos-no-podia-respirar-y-hoy-comparte-su-historia-de-resiliencia-con-final-feliz-nid19042026/"> tipo de resiliencia</a> que <b>explica la notable capacidad de resolución de problemas en los adultos de mayor edad. </b>No fue una fortaleza buscada por los padres de entonces, sino una respuesta necesaria ante un entorno donde la salud emocional apenas se tenía en cuenta.</p><h1>Autonomía como resultado de la necesidad</h1><p><b>La supervisión adulta era mínima comparada con la actualidad;</b> los niños pasaban gran parte del día resolviendo sus propios conflictos en la calle, asumiendo responsabilidades domésticas desde edades tempranas y gestionando el aburrimiento sin pantallas de por medio.</p><p>Este proceso <b>encaja con lo que los especialistas denominan “inoculación al estrés” </b>−técnica cognitivo-conductual que prepara al individuo exponiéndolo a situaciones de estrés controladas−. Así, al enfrentarse a dificultades moderadas de forma autónoma (como volver solos a casa o negociar reglas en un juego sin mediación de los padres), los pequeños fortalecieron su adaptación a largo plazo y <b>desarrollaron habilidades clave como la tolerancia a la frustración y una autorregulación emocional.</b></p><h1>Diferencia con el modelo de crianza actual</h1><p><b>Hoy en día los menores </b><a href="https://www.lanacion.com.ar/salud/crianza-como-aplicar-consecuencias-logicas-que-ensenen-nid09112025/" rel="" title="https://www.lanacion.com.ar/salud/crianza-como-aplicar-consecuencias-logicas-que-ensenen-nid09112025/"><b>crecen en entornos altamente controlados donde los adultos intervienen con rapidez</b></a><b> para evitarles cualquier tipo de malestar o fracaso</b>. Esta protección nace de una intención positiva, pero algunos expertos advierten sobre las consecuencias negativas que se pueden llegar a desencadenar.</p><p><b>La falta de desafíos reales en la infancia actual, por ejemplo, podría estar limitando el desarrollo de herramientas emocionales fundamentales. </b>Cada vez es más común observar dificultades en los jóvenes para aceptar un “no”, respetar figuras de autoridad o gestionar la frustración, conductas que preocupan a educadores y familias por igual.</p><img src="https://resizer.glanacion.com/resizer/v2/7AGICWEZINAQ7BQ5NZFHKINRFI.jpg?auth=1cf6cf6e5f37b2ba2cb4ef48d818f4fff3fe9e9287ea4b21aae97d3f049a4c0f&smart=true&width=2000&height=1333" alt="Hoy en día los menores crecen en entornos altamente controlados donde los adultos intervienen con rapidez para evitar cualquier tipo de malestar o fracaso" height="1333" width="2000"/>]]></content:encoded><media:content url="https://resizer.glanacion.com/resizer/v2/D6MYD5J5EJGW7DYH2XZL2TB45A.jpg?auth=653c27fc3ab21700a8b29a837f02f43a287031c5cce3237bdec474bf14ce2cba&amp;smart=true&amp;width=2000&amp;height=1334" type="image/jpeg" height="1334" width="2000"><media:description type="plain"><![CDATA[Para ese entonces la supervisión parental era mínima comparada con la actualidad]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"></media:credit></media:content></item></channel></rss>